En Panadero Desconocido
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Agoudal, Dadès, Ait Ben Hadu y Tizi n’Tichka

Marruecos · capítulo 6

Agoudal, Dadès, Ait Ben Hadu y Tizi n’Tichka

448 km9h 50 min

Crónica del día

Después de pasar la noche en el Kasbah Citoyenne de Agoudal, y con los depósitos de las motos y nuestros estómagos bien cargados, nos ponemos en marcha rumbo a Marrakech. Por delante tenemos una de las etapas más completas del viaje: 448 kilómetros y casi 10 horas de moto atravesando algunos de los paisajes más espectaculares de Marruecos.

Salimos de Agoudal por la mítica R704, una carretera que atraviesa las montañas del Alto Atlas y que rápidamente nos deja claro que el día promete. Las curvas se suceden entre montañas, valles y paisajes espectaculares, obligándonos a parar más de una vez para sacar la cámara y disfrutar de lo que tenemos delante.

Aquí hago un pequeño viaje al pasado, a 2018, cuando vine por esta misma carretera y todavía era una pista de tierra. Cuántas veces soñé con volver a disfrutar de esta carretera. No obstante, en esta ocasión, aunque el asfalto haya cambiado su carácter, creo que sigue siendo una de las carreteras más impresionantes de este viaje.

Poco después llegamos a las impresionantes Gargantas del Dadès, uno de los grandes clásicos de cualquier ruta en moto por Marruecos. La carretera se retuerce entre enormes paredes de roca rojiza y el paisaje cambia a cada curva, ofreciendo continuamente nuevos lugares donde parar y disfrutar.

Después de recorrer la garganta y disfrutarla como dos niños en un parque de atracciones, continuamos hacia Ait Ben Hadu. El espectacular ksar de adobe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y escenario de películas y series como Gladiator, Lawrence de Arabia o Juego de Tronos, supone un nuevo cambio de escenario y un auténtico viaje en el tiempo.

Dejamos atrás Ait Ben Hadu y tomamos la P1506 rumbo de nuevo al Alto Atlas. En pocos kilómetros pasamos de los paisajes áridos del sur a encontrarnos rodeados de montañas, mientras ganamos altura y el paisaje se vuelve cada vez más espectacular. Atravesamos pequeños pueblos, vemos construcciones levantadas con materiales de la zona y compartimos carretera con quienes utilizan estas vías a diario.

Finalmente alcanzamos el Col du Tichka, uno de los grandes pasos de montaña de Marruecos y el puerto de carretera asfaltada más alto del país. Aquí el paisaje continúa siendo impresionante, aunque también cambia la carretera: el asfalto está en excelentes condiciones y el tráfico aumenta considerablemente a medida que nos acercamos a Marrakech. Camiones, coches y autobuses nos obligan a extremar la atención durante el descenso.

Dejamos atrás definitivamente las montañas y ponemos rumbo a Marrakech, donde, después de una intensa jornada de moto, nos espera una merecida cena con la plaza Jemaa el-Fna como telón de fondo. Gente, luces, ruido y un ambiente que parece no tener fin. Marrakech en estado puro.

Sentimos que este viaje está llegando a su fin. Pero aún nos queda mañana.

Y así...

¡Otro puñado de buenos recuerdos para la saca!

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